Manual de la A.N.E.
Oraciones varias


Actos de Fe, esperanza y Caridad

Creo firmemente todas las verdades que cree y enseña tu Santa Iglesia, porque Tú, Señor, Verdad infalible, se la has revelado.

Dios mío, espero con firme confianza que, por los méritos de Jesucristo, y con las buenas obras que yo practicare, me darás tu gracia en este mundo y tu gloria en el otro.

Te amo, Dios mío, con todo mi corazón y sobre todas las cosas, porque eres infinitamente bueno y amable, y amo a mi prójimo como a mí mismo, por amor tuyo.

(Indulgencia parcial (EnchiridionIndulgentiarum, nº 2)

Comunión espiritual (Formulación de S. Alfonso María de Ligorio)

Creo, Jesús mío, que estáis (ahí) realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros sacra-mentalmente en mi corazón. Mas ya que ahora no puedo hacerlo así, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya os hubiese recibido, yo os abrazo y me uno a Vos. No permitáis, Señor, que jamás me separe de Vos. Amén.

Indulgencia parcial (Enchiridion Indulgentiarum nº 25)

Ofrecimiento al Corazón de Jesús

¡Divino Corazón de Jesús! Por medio del Corazón inmaculado de María Santísima, te ofrezco las oraciones, obras y trabajos del presente día, para reparar las ofensas que se os hacen, y pr todas las intenciones por las que te ofreces continuamente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te las ofrezco en especial por las intenciones recomendadas por el Papa al apos-tolado de la Oración, para este mes y para este día. Amén.


Ofrecimiento a Nuestra Señora

¡Oh , Señora y Madre mía! Yo me ofrezco todo a Vos y en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra: todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.


Oración de san Bernardo a la Santísima Virgen

Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio o reclamando vuestro socorro haya sido abandonado de Vos. Ani-mado por esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh siempre Virgen gloriosa y bendita! Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia. No desechéis, oh Mare del Verbo, mis humildes súplicas; antes bien, oídlas benignamente y despachadlas favora-blemente. Amén.

Indulgencia parcial (Enchiridium Indulgentiarum, nº 32)

Oración a Cristo Crucificado

Miradme, ¡oh mi amado y buen Jesús!, postrado en vuestra santísima pre-sencia: os ruego con el mayor fervor imprimáis en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdedero dolor de mis pecados y pro-pósito firmísimo de jamás ofenderos; mientras que yo, con todo el amor y compasión de que soy capaz, voy considerando vuestras cinco llagas, comenzando por aquello que dijo de Vos, ¡oh buen Jesús!, el santo profeta David: "Han taladrado mis manos y mis pies y se pueden contar todos mis huesos".

Indulgencia parcial diariamente, y plenaria los viernes de Cuaresma y Pasión, si se reza después de comulgar ante un crucifijo (Enchiridion Indulgentiarum, nº 22)

Aspiraciones de san Ignacio de Loyola

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, ebriágame.
Agua del costado de Cristo, purifícame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh, buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos, de los siglos Amén.

Indulgencia parcial (Enchiridion Indulgentiarum nº 10)

Ofrecimiento de sí mismo (San Ignacio de Loyola)

Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad; todo mi poseer. Vos me lo habéis dado; a Vos, Señor, lo torno; todo es vuestro: disponed de mí según vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta.


Cántico de las criaturas

Altísimo y omnipotente, buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.
A ti solo, Altísimo, te convienen y ningún hombre es digno de nombrarte.
Alabado seas, mi Señor,en todas tus criaturas, especialmente en el Señor hermano sol,por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,de ti, Altísimo, lleva significación.
Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas, en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo, por todos ellos a tus criaturas das sustento.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego, por el cual iluminas la noche, y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.
Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sostiene y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.
Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor, y sufren enfermedad y tribulación; bienaventurados los que las sufran en paz, porque de ti, Altísimo, coronados serán.
Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
Ay de aquellos que mueran en pecado mortal.
Bienaventurados a los que encontrará en tu santísima voluntad porque la muerte segunda no les hará mal.
Alaben y bendigan a mi Señor y denle gracias y sírvanle con gran humildad.



La Vigilia de la Adoración Nocturna es esencialmente una Vigilia de oración y adoración centrada en la Eucaristía, en nombre de toda la Iglesia. Nunca podrán faltar en nuestras vigilias: la oración personal y la oración litúrgica comunitaria que nos vincula a la Iglesia.


La Liturgia de las Horas es la oración que la Iglesia, en unión con Jesucristo, su Cabeza, y por medio de Él, ofrece a Dios. Se llama de las horas porque se efectúa en los principales momentos de cada día, que así es santificado junto con la actividad de los hombres (Laudes al comenzar el día; Vísperas al caer la tarde, Completas al acostarse...).

El Oficio de Lectura, desde los primeros siglos de la Iglesia, era la oración nocturna de los monjes mientras los hombres descansan; la alabanza y la oración del Señor no debe interrumpirse ni durante la noche.