Vigilia de Pascua
del Manual de la Adoración Nocturna Española


Ofrecemos seguidamente un Oficio del Tiempo de Pascua que corresponde al Jueves de la Octava.

I Vísperas

INVOCACIÓN INICIAL

De pie

Presidente:
Dios mío, ven en mi auxilio.
Todos:
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya).

HIMNO

Quédate con nosotros,
la tarde está cayendo.

¿Cómo te encontraremos
al declinar el día,
si tu camino no es nuestro camino?
Detente con nosotros;
la mesa está servida,
caliente el pan y envejecido el vino.

¿Cómo sabremos que eres
un hombre entre los hombres,
si no compartes nuestra mesa humilde?
Repártenos tu cuerpo,
y el gozo irá alejando
la oscuridad que pesa sobre el hombre.

Vimos romper el día
sobre tu hermoso rostro,
y al sol abrirse paso por tu frente.
Que el viento de la noche
no apague el fuego vivo
que nos dejo tu paso en la mañana.

Arroja en nuestras manos,
tendidas en tu busca,
las ascuas encendidas del Espíritu;
y limpia, en lo más hondo
del corazón del hombre,
tu imagen empañada por la culpa.

SALMODIA
Sentados

Antífona 1

Todos:

María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Aleluya.

Salmo 109, 1-5,7
El MESÍAS, REY Y SACERDOTE

Oráculo del Señor a mi Señor:
"Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies".
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

"Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora".

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
"Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec".

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. (todos):

María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Aleluya.

Antífono 2

Todos:

Venid a ver el sitio donde yacía el Señor. Aleluya.

Salmo 113 A
ISRAEL LIBERADO DE EGIPTO: LAS MARAVILLAS DEL ÉXODO

Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.

El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás:
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos?

En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant.(todos):

Venid a ver el sitio donde yacía el Señor. Aleluya.

Antífona 3

Todos:

Jesús dijo: "No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me veréis". Aleluya.

Cántico CF. Ap 19, 1-7

La respuesta (Aleluya) entre paréntesis se dice únicamente cuando se canta; si solamente se recita, es suficiente decir Aleluya al principio y al final de cada estrofa.

Salmista:

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios.

(Todos: Aleluya)

Porque sus juicios son verdaderos y justos.

Todos:

(Aleluya)

Salmista:

Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,

(Todos: Aleluya)

Los que le teméis, pequeños y grandes.

Todos:

Aleluya (Aleluya)

Salmista:

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,

(Todos: Aleluya)

Alegrémonos y gocémonos y démosle gracias.

Todos:

Aleluya (Aleluya)

Salmista:

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,

(Todos: Aleluya)

su esposa se ha embellecido.

Todos:

Aleluya, (aleluya),

Salmista:

Aleluya.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

(Todos: Aleluya)

Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.

Todos:

Aleluya, (aleluya).

Ant.(todas):

Jesús dijo: "No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me veréis". Aleluya.

LECTURA BREVE IP 3, 18-22

El lector proclama la lectura desde el lugar donde habitualmente se proclama la Palabra en la Misa.

Lector:

Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. Llegó al cielo, se le sometieron ángeles, autoridades y poderes, y está a la derecha de Dios.

Se hace una breve pausa para reflexionar
En lugar del responsorio breve se dice:

Ant.(todos):

Este es el día en que actúo el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Antífona

Todos:

Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Aleluya.

Magníficat Lc 1, 46-55
ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

De pie
Recitado a dos coros o conjuntamente por todos

Proclama mi alma la grandeza del Señor.
se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí;
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant.(todos):

Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Aleluya.

Breve pausa

PRECES

Presidente:

Glorifiquemos a Cristo, que resucitó de entre los muertos el primero de todos, y supliquémosle diciendo: Tú que has resucitado de entre los muertos, escucha, Señor, nuestra oración.

Todos:

Tú que has resucitado de entre los muertos, escucha, Señor, nuestra oración.

Esta respuesta puede repetirse después de cada una de las peticiones, o bien usar como respuesta la segunda parte de la petición.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia santa, edificada sobre el cimiento de los apóstoles y extendida hasta los confines del mundo:
- que tus bendiciones abundantes se derramen sobre cuantos creen en ti.

Tú, Señor, que eres el médico de nuestros cuerpos y de nuestras almas,
- visítanos con tu amor y sálvanos.

Tú que experimentaste los dolores de la cruz y ahora estás lleno de gloria,
- levanta y consuela a los enfermos y líbralos de sus sufrimientos.

Tú que anunciaste la resurrección a los que yacían en las tinieblas del abismo,
- libra a los prisioneros y oprimidos, y da pan a los hambrientos.

Tú, Señor, que en la cruz destruiste nuestra muerte y mereciste para todos el don de la inmortalidad,
- concede a nuestros hermanos difuntos la vida nueva de tu reino.

Todos:

Padre nuestro.

Oración

Oh Dios, que has reunido pueblos diversos en la confesión de tu nombre, concede a los que han renacido en la fuente bautismal una misma fe en su espíritu y una misma caridad en su vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

Cuando preside la celebración el Obispo, un presbítero o diácono:

Presidente:

El Señor esté con vosotros.

Todos:

Y con tu espíritu.

Presidente:

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

Todos:

Amén.

Si la dirige un laico:

Presidente:

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

Todos:

Amén.