Vigilia Mariana
de la Adoración Nocturna Española


NOTA: Dada la posibilidad y facilidad para obtener cualquier información a través de las redes sociales, las lecturas del Oficio de Lecturas, propias al Oficio que se vaya a celebrar, se pueden obtener de las mismas, omitiendo las que vienen del Manual, para dar más riqueza a la Liturgia de la Palabra.

I VÍSPERAS DEL COMÚN DE SANTA MARÍA VIRGEN

(De pie. † Se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

Presidente:

Dios mío, ven en mi auxilio.

Todos:

Señor date prisa en socorrerme. Gloria al Padre...(T.P. Aleluya)

HIMNO (De pie. Todos)

Todos te deben servir,
Virgen y Madre de Dios,
que siempre ruegas por nos
y tú nos haces vivir.

Tanta fue tu perfección
y de tanto merecer,
que de ti quiso nacer
quien fue nuestra redención.

El tesoro divinal
en tu vientre se encerró,
tan precioso, que libró
todo el linaje humanal.

Tú sellaste nuestra fe
con el sello de la cruz,
tu pariste nuestra luz,
Dios de ti nacido fue.

¡Oh clara virginidad,
fuente de toda virtud!
No ceses de dar salud
a toda la cristiandad. Amén.

SALMODIA: (Sentado. A dos coros)

Antífona 1

Salmista:

Dichosa eres, Virgen María, que llevaste en tu seno al Creador del universo. (T.P. Aleluya)

SALMO 112: ALABADO SEA EL NOMBRE DE DIOS

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Todos:

Dichosa eres, Virgen María, que llevaste en tu seno al Creador del universo. (T.P. Aleluya)

(Breve pausa para reflexionar)

Antífona 2

Salmista:

Engendraste al que te creó y permanecerás virgen para siempre. (T.P. Aleluya)

SALMO 147: ACCIÓN DE GRACIAS POR LA RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Todos:

Engendraste al que te creó y permanecerás virgen para siempre. (T.P. Aleluya)

(Breve pausa para reflexionar)

Antífona 3

Salmista:

Tú eres la mujer a quien Dios ha bendecido, y por ti hemos recibido el fruto de la vida. (T.P. Aleluya)

CÁNTICO: EFESIOS 1, 3-10: EL DIOS SALVADOR

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante Él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Todos:

Tú eres la mujer a quien Dios ha bendecido, y por ti hemos recibido el fruto de la vida. (T.P. Aleluya)

(Breve pausa para reflexionar)

Si el rezo de Vísperas se une a la celebración de la Eucaristía, después del Cántico, se comienza la Liturgia de la Palabra de la Misa con el Gloria (o, si no hay Gloria, con la Oración Colecta), suprimiendo todo lo demás de las Vísperas, excepto el Magníficat, que se canta o reza después de la Comunión, expuesto el Santísimo, mientras se inciensa el Sacramento y el Altar.
Si las Vísperas no están incorporadas a la Santa Misa, se continúa de la manera siguiente:

LECTURA BREVE (Ga 4,4-5)

Lector:

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

(Se hace una pausa para reflexionar)

RESPONSORIO BREVE

Salmista:

Después del parto, oh Virgen, has permanecido inviolada.

Todos:

Después del parto, oh Virgen, has permanecido inviolada.

Salmista:

Madre de Dios, intercede por nosotros.

Todos:

Oh Virgen, has permanecido inviolada.

Salmista:

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Todos:

Después del parto, oh Virgen, has permanecido inviolada.

CÁNTICO EVANGÉLICO (CÁNTICO DE MARÍA)

Presidente:

El Señor ha mirado mi humillación, y el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. (T.P. Aleluya)

MAGNÍFICAT (Lc 1,46-55): ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

(De pie. Todos. † Se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí,
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Todos:

El Señor ha mirado mi humillación, y el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. (T.P. Aleluya)

PRECES

Presidente:

Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle, diciendo: Que la llena de gracia interceda por nosotros.

Todos:

Que la llena de gracia interceda por nosotros.

Salmista:

Oh Dios, admirable siempre en tus obras, que has querido que la inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo, haz que todos tus hijos deseen esta misma gloria y caminen hacia ella.

Todos:

Que la llena de gracia interceda por nosotros.

Salmista:

Tú que nos diste a María por madre, concede, por su mediación, salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores, y a todos abundancia de salud y de paz.

Todos:

Que la llena de gracia interceda por nosotros.

Salmista:

Tú que hiciste de María la llena de gracia, concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres.

Todos:

Que la llena de gracia interceda por nosotros.

Salmista:

Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor, y que todos los fieles perseveren unánimes en la oración con María, la madre de Jesús.

Todos:

Que la llena de gracia interceda por nosotros.

Salmista:

Tú que coronaste a María como reina del cielo, haz que los difuntos puedan alcanzar, con todos los santos, la felicidad de tu reino.

Todos:

Que la llena de gracia interceda por nosotros.

Presidente:

Como hijos que somos de Dios, dirijámonos a nuestro Padre con la oración que Cristo nos enseñó:

Todos:

PADRE NUESTRO (Todos)

ORACIÓN
Presidente:

Señor Dios omnipotente, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión, entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con testimonio de palabra y de vida. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Todos:

Amén.

CONCLUSIÓN:

Si preside un Presbítero: Da la bendición, con la formula acostumbrada.
Si la dirige un Seglar:

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

Todos:

Amén.

Seglar:

Bendigamos al Señor.

Todos:

Demos gracias a Dios.

Con el rezo completo de las Vísperas: Terminadas éstas, se celebra la Eucaristía; después de la Comunión, el Celebrante o Diácono expone el Santísimo. Terminada la Oración de Poscomunión, se inciensa el Sacramento de la forma acostumbrada.
Si las Vísperas se han unido a la Santa Misa, al terminar la Comunión, el Celebrante o Diácono expone el Santísimo. Expuesto, se reza o canta el Magníficat con su antífona. Durante el Magníficat, el Celebrante inciensa el Sacramento y el Altar. A continuación, dice la Oración de Poscomunión.
Ante el Santísimo Expuesto, los adoradores/as oran un momento en silencio. Luego se reza la Oración de Presentación de Adoradores y, después de un espacio de adoración en común, se continúa la Vigilia con el rezo del Invitatorio. Concluido éste, se retiran el Celebrante, Concelebrante y todos los adoradores, excepto los que han de hacer el primer Turno de Vela.