Vigilia de Espigas
del Manual A.N.E.
LAUDES
(Pág. 579 de Manual del Adorador)
INVOCACION INICIAL
(De pie. † Se hace la señal de la cruz mientras se dice:)
Presidente:
Dios mío, ven en mi auxilio.
Todos:
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya)
HIMNO
(De pie. Todos. Cantado)
Vienen con alegría, Señor,
cantando vienen con alegría, Señor,
los que caminan por la vida, Señor,
sembrando tu paz y amor.
Vienen trayendo la esperanza
a un mundo cargado de ansiedad;
a un mundo que busca y que no alcanza
caminos de amor y de amistad.
Vienen trayendo entre sus manos
esfuerzos de hermanos por la paz,
deseos de un mundo más humano
que nacen del bien y la verdad.
Cuando el odio y la violencia
aniden en nuestro corazón,
el mundo sabrá que por herencia
le aguardan tristezas y dolor.
SALMODIA
(Sentado. Recitado a dos coros)
Antífona 1
Todos:
Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
Salmo 62, 2-9: El alma sedienta de Dios
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma esta sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mi labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Todos:
Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
(Breve pausa)
Antífona 2
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Cántico Dn 3, 57-88. 56: Toda la creación alabe al Señor
Salmista:
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Hijos de los hombres, bendecid al Señor
bendiga Israel al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
(Breve pausa)
Antífona 3
Todos:
Por siempre yo cantaré tu nombre, Señor.
Salmo 149: Alegría de los santos
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Todos:
Por siempre yo cantaré tu nombre, Señor.
(Breve pausa)
LECTURA BREVE (St 5, 7-8)
(El lector proclama la lectura desde el lugar donde habitualmente se proclama la Palabra en la Misa)
Lector:
El labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía. Tened paciencia también vosotros, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca.
(Se hace una pausa para reflexionar)
RESPONSORIO BREVE
Salmista:
Sacas pan de los campos. Aleluya, aleluya.
Todos:
Sacas pan de los campos. Aleluya, aleluya.
Salmista:
Y vino que alegra el corazón del hombre.
Todos:
Aleluya, aleluya.
Salmista:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Todos:
Sacas pan de los campos. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Benedictus; Lc 1, 68-79: El Mesías y su precursor
Antífona
Presidente:
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
(De pie. Todos. † Se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de los alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Todos:
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
(Breve pausa)
PRECES
Presidente:
Imploremos, hermanos, a Jesucristo, que es el pan de la vida, diciéndole jubilosos: Dichoso el que coma en el banquete de tu reino, Señor.
Todos:
Dichoso el que coma en el banquete de tu reino, Señor.
Esta respuesta puede repetirse después de cada una de las peticiones, o bien usar como respuesta la segunda parte de la petición.
Lector:
Cristo, sacerdote de la alianza nueva y eterna, que en el ara de la cruz ofreciste al Padre el sacrificio perfecto,
- enséñanos a ofrecerlo junto contigo.
Lector:
Cristo, altísimo rey de paz y de justicia, que consagras el pan y el vino como signo de tu propia oblación,
- haz que sepamos ofrecernos junto contigo.
Lector:
Cristo, verdadero adorador del Padre, cuya ofrenda pura ofrece la Iglesia del oriente al poniente,
- junta en la unidad de tu cuerpo a los que alimentas con un mismo pan.
Lector:
Cristo, maná bajado del cielo, que nutres a la Iglesia con tu cuerpo y sangre,
- haz que caminemos con la fuerza de este alimento.
Lector:
Cristo, huésped invisible de nuestro convite, que estás a la puerta llamando,
- ven a nosotros, para que podamos comer juntos.
Presidente:
Digamos todos ahora la oración que el mismo Cristo nos ha dado como modelo de toda oración.
Todos:
Padre nuestro…
ORACION FINAL
Presidente:
Señor: Tú nos has reunido en torno a esta mesa donde construyes tu familia en la unidad y en el amor: danos fuerza para que, con nuestro esfuerzo, cooperemos a la construcción de la ciudad terrena y trabajemos sin cesar por la llegada de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Todos:
Amén.