DOMINGO III del manual A.N.E.
Laudes del Manual de la ANE
INVOCACIÓN INICIAL
De pie
Presidente:
Dios mío, ven en mi auxilio.
Todos:
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya).
HIMNO
Buenos días, Señor, a ti el primero
encuentra la mirada
del corazón, apenas nace el día:
tú eres la luz y el sol de mi jornada.
Buenos días, Señor, contigo quiero
andar por la vereda:
tú, mi camino, mi verdad, mi vida;
tú, la esperanza firme que me queda.
Buenos días, Señor, a ti te busco,
levanto a ti mis manos
y el corazón, al despertar la aurora:
quiero encontrarte siempre en mis hermanos.
Buenos días, Señor resucitado,
que traes la alegría
al corazón que va por tus caminos,
¡vencedor de tu muerte y de la mía!
Gloria al Padre de todos, gloria al Hijo,
y al Espíritu Santo;
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén
SALMODIA
Sentados
Antífona 1
Todos:
El Señor es admirable en el cielo. Aleluya.
Domingo III de Adviento: Vendrá el Señor y no tardará: iluminará lo escondido en las tinieblas y se manifestará a todos los hombres. Aleluya.
Domingo III de Cuaresma: Tus mandatos, Señor, son fieles y seguros, más que la voz de aguas caudalosas.
Domingo III y VII de Pascua: El Señor reina, vestido de majestad. Aleluya.
Salmo 92
GLORIA DEL DIOS CREADORReina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo, alegrémonos y gocemos y démosle gracias (Ap 19, 6-7).
Recitado a dos coros
El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder:
así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno.
Levantan los ríos, Señor,
levantan los ríos su voz,
levantan los ríos su fragor;
Pero más que la voz de aguas caudalosas,
más potente que el oleaje del mar,
más potente en el cielo es el Señor.
Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Se puede repetir o no la Antífona Breve pausa
Antífona 2
Todos:
Eres alabado, Señor, y ensalzado por los siglos. Aleluya.
Domingo III de Adviento: Los montes y las colinas se abajarán, lo torcido se enderezará y lo escabroso se igualará; ven, Señor, no tardes. Aleluya.
Domingo III de Cuaresma: Manantiales, bendecid al Señor, ensálzalo con himnos por los siglos.
Domingo III y VII de Pascua: La creación se verá liberada, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Aleluya.
Cántico Dn3, 57-88, 56). TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR
Alabad al Señor, sus siervos todos (Ap 19,5).Salmista:
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Salmista:
Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
Todos:
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Se puede repetir o no la Antífona
Breve pausa
Antífona 3
Todos:
Alabad al Señor en el cielo. Aleluya.
Domingo III de Adviento: Salvaré a Sión y mostraré mi gloria en Jerusalén. Aleluya.
Domingo III de Cuaresma: Reyes y pueblos del orbe, alabad al Señor.
.Domingo III y VII de Pascua: El nombre del Señor es sublime sobre el cielo y la tierra. Aleluya.
Salmo 148
ALABANZA DEL DIOS CREADOR
Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos (Ap 5, 13).
Recitado a dos coros
Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo, todos sus ángeles,
alabadlo, todos sus ejércitos.
Alabadlo, sol y luna;
alabadlo, estrellas lucientes.
Alabadlo, espacios celestes
y aguas que cuelgan en el cielo.
Alaben el nombre del Señor,
porque él lo mando, y existieron.
Les dio consistencia perpetua
y una ley que no pasará.
Alabad al Señor en la tierra,
cetáceos y abismos del mar,
rayos, granizos, nieve y bruma,
viento huracanado que cumple sus órdenes,
montes y todas las sierras,
árboles frutales y cedros,
fieras y animales domésticos,
réptiles y pájaros que vuelan.
Reyes y pueblos del orbe,
príncipes y jefes del mundo,
los jóvenes y también las doncellas,
los viejos junto con los niños,
alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.
Su majestad sobre el cielo y la tierra;
Él acrece el vigor de su pueblo.
Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén
Se puede repetir o no la Antífona 3
Breve pausa
LECTURA BREVE Ez 37, 12b-14
El lector proclama la lectura desde el lugar donde habitualmente se proclama la Palabra en la Misa
Lector
Así dice el Señor:"Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra, y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago". Oráculo del Señor.
Se hace una breve pausa para reflexionar
RESPONSORIO BREVE
Salmista:
Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Todos:
Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Salmista:
Tú que estás sentado a la derecha del Padre,
Todos:
Ten piedad de nosotros.
Salmista:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Todos:
Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Antífona
Es conveniente recitar la Antífona propia del día que puede buscarse en la Liturgia de las Horas; si eso no es posible, se dice lo siguiente:
Todos:
Yo soy el Pan vivo bajado del cielo: el que coma de este Pan vivirá para siempre.
BENEDICTUS Lc I, 68-79
EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
De pie
Recitado a dos coros o conjuntamente por todos.
Durante el Benedictus, si preside un presbítero o diácono, este inciensa el Sacramento, el altar y la asamblea.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. (todos):
Yo soy el Pan vivo que ha bajado del cielo, el que como de este Pan vivirá para siempre.
Breve pausa
PRECES
Presidente:
Invoquemos a Dios Padre que, por mediación de su Hijo, envió al Espíritu Santo, para que con su luz santísima penetrara las almas de sus fieles, y digámosle: Ilumina, Señor, a tu pueblo.
Todos:
Ilumina, Señor, a tu pueblo.
Esta respuesta puede repetirse después de cada una de las peticiones, o bien usar como respuesta la segunda parte de la petición.
Te bendecimos, Señor, a ti que eres nuestra luz,
- y te pedimos que este día que ahora comenzamos transcurra todo él consagrado a tu alabanza.
Tú que, por la resurrección de tu Hijo, quisiste iluminar el mundo
- haz que tu Iglesia difunda entre todos los hombres la alegría pascual.
Tú que, por el Espíritu de la verdad, adoctrinaste a los discípulos de tu Hijo,
- envía ese mismo Espíritu a tu Iglesia, para que permanezca siempre fiel a ti.
Tú que eres luz para todos los hombres, acuérdate de los que viven aún en las tinieblas
- y abre los ojos de su mente para que te reconozcan a ti, único Dios verdadero.
Presidente:
Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios; por esto, nos atrevemos a decir:
Todos:
Padre nuestro.
El Presidente dice a continuación la Oración propia del día o, si no es posible, la siguiente:
Oración
Oh Dios, que nos diste el verdadero pan del cielo, concédenos, te rogamos, que con el poder del alimento espiritual, siempre vivamos en ti y resucitemos gloriosos en el último día. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
Si ha presidido la celebración el Obispo, un presbítero o diácono, da la bendición y reserva en la forma acostumbrada. Si dirige un laico, hombre o mujer, terminada la oración dice:
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
Hecha genuflexión simple, retira e viril y lo encierra en el sagrario. Entre tanto se canta alguna aclamación eucarística como
Adoremus in aeternum
Sanctissimum Sacramentum.