DOMINGO II
del manual de la Adoración Nocturna Española

I Vísperas

INVOCACIÓN INICIAL

De pie

Presidente:
Dios mío, ven en mi auxilio.
Todos:
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya).

HIMNO

Nos dijeron de noche que estabas muerto,
y la fe estuvo en vela junto a tu cuerpo;
la noche entera
la pasamos queriendo mover la piedra.

Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor.

No supieron contarlo los centinelas,
nadie supo la hora ni la manera;
antes del día,
se cubrieron de gloria tus cinco heridas.

Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor.

Si los cinco sentidos buscan el sueño,
que la fe tenga el suyo vivo y despierto;
la fe velando,
para verte de noche resucitando.

Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor. Amén.

SALMODIA

Sentados

Antífona 1

Todos:

Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Aleluya.

      Domingo II de Adviento: Alégrate y goza, nuevo Sión, porque tu Rey llega con mansedumbre a salvar nuestras almas.
      Domingo II después de Navidad: La Virgen concibió por la palabra de Dios, permaneció virgen, dio a luz al Rey de reyes.
      Domingo II de Cuaresma: Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se lo llevó aparte a una montaña alta y se transfiguró delante de ellos.
       Domingo de Ramos: A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis; ahora, flagelado, me lleváis para ser crucificado
      Domingo IV de Pascua: El que realiza la verdad se acerca a la luz. Aleluya.

Salmo 118, 105-112
HIMNO A LA LEY DIVINA
Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros (Jn 15,12).

Recitado a dos coros

Lámpara es tu palabra para mis pasos,
luz en mi sendero;
lo juro y lo cumpliré:
guardaré tus justos mandamientos;
¡estoy tan afligido!
Señor, dame vida según tu promesa.

Acepta, Señor, los votos que pronuncio,
enséname tus mandatos;
mi vida está siempre en peligro,
pero no olvido tu voluntad;
los malvados me tendieron un lazo,
pero no me desvié de tus decretos.

Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón;
inclino mi corazón a cumplir tus leyes,
siempre y cabalmente.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se puede repetir, o no, la Antífona 1
Breve pausa

Antífona 2

Todos:

Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Aleluya.

      Domingo II de Adviento: Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, decid a los cobardes: "Mirad, nuestro Rey viene en persona y nos salvará". Aleluya.
      Domingo II después de Navidad: Festejad a Jerusalén; el Señor ha derivado hacia ella, como un río, la paz.
      Domingo II de Cuaresma: Su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
      Domingo de Ramos: El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes.
      Domingo VI de Pascua: El Señor, rotas las ataduras de la muerte, ha resucitado. Aleluya.

SALMO 15
EL SEÑOR ES EL LOTE DE MI HEREDAD
Dios resucitó a Jesús rompiendo las ataduras de la muerte (Hch 2,24).

Recitado a dos coros

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: "Tú eres mi bien".
los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.

Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se puede repetir, o no, la Antífona 2
Breve pausa

Antífona 3

Todos:

Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

      Domingo II de Adviento: La ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
      Domingo II después de Navidad: Nos ha nacido Cristo, Dios de Dios, Luz de Luz, el que era en el principio.
      Domingo II de Cuaresma: Moisés y Elías hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.
      Domingo de Ramos: El Señor Jesús se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte en cruz.
      Domingo VI de Pascua: ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria? Aleluya.

Cántico Flp 2, 6-11
CRISTO SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL

Recitado a dos coros

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el “Nombre-sobre-todo-nombre”;
de modo que al nombre de Jesús
toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se puede repetir, o no, la Antífona 3

Breve pausa

Si el rezo de Vísperas se une a la celebración de la Eucaristía, después del Cántico, se comienza la Liturgia de la Palabra de la Misa con el Gloria (o si no hay Gloria, con la oración Colecta) suprimiendo todo lo demás de las Vísperas excepto el Magníficat que se canta después de la Comunión. Si las Vísperas no están incorporadas a la Misa, se continúa de la manera siguiente:

LECTURA BREVE Col 1, 2b-6a

El lector proclama la lectura desde el lugar donde habitualmente se proclama la Palabra en la Misa.

Lector:

Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre. En nuestras oraciones damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos. Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad. Este se sigue propagando y va dando frutos en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros.

Se hace una breve pausa para reflexionar.

RESPONSORIO BREVE

Salmista:
De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
Todos:
De la salida de sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
Salmista:
Su gloria sobre los cielos.
Todos:
Alabado sea el nombre del Señor.
Salmista:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Todos:
De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Antífona
Es conveniente recitar la Antífona propia del día, que pude buscarse en la Liturgia de las Horas; si esto no fuera posible se dice:

Todos:
¡Qué bueno es, Señor, tu espíritu! Para demostrar a tus hijos tu ternura, les has dado un pan delicioso bajado del cielo, que colma de bienes a los hambrientos, y deja vacíos a los ricos hastiados.

Magníficat Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR
Recitado a dos coros o conjuntamente por todos

De pie. Todos. + Se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí,
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Todos:

¡Qué bueno es, Señor, tu espíritu! Para demostrar a tus hijos tu ternura, les has dado un pan delicioso bajado del cielo, que colma de bienes a los hambrientos, y deja vacíos a los ricos hastiados.

Breve pausa

PRECES

Presidente:

Demos gracias al Señor, que ayuda y protege al pueblo que se ha escogido como heredad, y recordando su amor para con nosotros, supliquémosle, diciendo: Escúchanos, Señor, que confiamos en Ti.

Todos:

Escúchanos, Señor, que confiamos en Ti.

Esta respuesta puede repetirse después de cada una de las peticiones, o bien usar como respuesta la segunda parte de la petición.

Padre lleno de amor, te pedimos por el papa N. y por nuestro obispo N.;
- protégelos con tu fuerza y santifícalos con tu gracia.

Que los enfermos vean en sus dolores una participación de la pasión de tu Hijo,
- para que así tengan también parte en su consuelo.

Mira con piedad a los que no tienen techo donde cobijarse,
- y haz que encuentren pronto el hogar que desean.

Dígnate dar y conservar los frutos de la tierra,
- para que a nadie le falte el pan de cada día.

(o bien)

Guarda, Señor, de todo mal a nuestro país,
- para que goce siempre de paz y prosperidad.

Ten, Señor, piedad de los difuntos
- y ábreles la puerta de tu mansión eterna.

Presidente:

Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que nos enseñó el Señor.

Todos:

Padre nuestro.

El Presidente dice a continuación la Oración propia del día o, si no es posible, la siguiente:

Oración

Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu Pasión; te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú, que vives y reinas con el Padre, en la unidad del Espíritu Santo, y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

Cuando preside la celebración el Obispo, un presbítero o diácono

Presidente:

El Señor esté con vosotros.

Todos:

Y con tu espíritu.

Presidente:

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros.

Todos:
Amén.

Si dirige la oración un laico

Presidente:

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

Todos:

Amén.

Terminadas las Vísperas, se celebra la Eucaristía; después de la Comunión, el sacerdote expone el Santísimo; terminada la oración de después de la Comunión, se inciensa el sacramento en la forma acostumbrada. Si las Vísperas se han unido a la Misa, después de la Comunión, el sacerdote expone el Santísimo; luego se dice el Magníficat con su Antífona. Durante el Magníficat, el sacerdote inciensa el Sacramento, el altar y la asamblea. A continuación, dice la oración de después de la Comunión.
Ante el Santísimo expuesto, los adoradores oran un rato en silencio. Luego se recita la presentación de adoradores y, después, de un espacio de adoración en común, se inicia la vigilia nocturna de la Liturgia de las Horas.
Concluido el Invitatorio y antes de comenzar el Himno se retiran todos los adoradores, excepto los que han de hacer el primer turno. A lo largo de la noche, cada nuevo turno hará la vigilia nocturna de la Liturgia de las Horas seguida de media hora de silencio para la oración personal.