DOMINGO II
del manual de la Adoración Nocturna Española

Laudes

INVOCACIÓN INICIAL

De pie

Presidente:

Dios mío, ven en mi auxilio.

Todos:

Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (Aleluya).

HIMNO

Es domingo, una luz nueva
resucita la mañana
con su mirada inocente,
llena de gozo y de gracia.

Es domingo, la alegría
del mensaje de la Pascua
es la noticia que llega
siempre y que nunca se gasta.

Es domingo, la pureza
no sólo la tierra baña
que ha penetrado en la vida
por las ventanas del alma.

Es domingo, la presencia
de Cristo llena la casa;
la Iglesia, misterio y fiesta;
por él y en él convocada.

Es domingo; “este es el día
que hizo el Señor”, es la Pascua,
día de la creación
nueva y siempre renovada.

Es domingo; de su hoguera
brilla toda la semana
y vence oscuras tinieblas
en jornadas de esperanza.

Es domingo; un canto nuevo
toda la tierra le canta
al Padre, al Hijo, al Espíritu
único Dios que nos salva. Amén.

SALMODIA
Sentados

Antífona 1

Todos:

Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya.

      Domingo II de Adviento: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.
      Domingo II después de la Navidad: En las tinieblas brilla una luz, porque ha nacido el Salvador de todos los hombres. Aleluya.
      Domingo II de Cuaresma: La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa.
      Domingo de Ramos: Una gran multitud de gente, que había ido a la fiesta, aclamaba al Señor: "Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo".
      Domingo VI de Pascua: Este es el día en que actuó el Señor. Aleluya.

Salmo 117

HIMNOS EN ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE LA VICTORIA
Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular (Hch 4, 11).

Recitado a dos coros

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,
y me escuchó, poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;
¿Qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.

Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
Él es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
"La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa".

No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.

Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.

Este es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, Él nos ilumina.

Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se puede repetir o no la antífona.
Breve pausa

Antífona 2

Todos:

Cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya.

      Domingo II de Adviento: Sedientos todos, acudid por agua; buscad al Señor mientras se le encuentre. Aleluya.
      Domingo II después de Navidad: Ensalcemos con himnos al Señor, nuestro Dios. Aleluya.
      Domingo II de Cuaresma: Cantemos al himno de los tres jóvenes, que cantaban en el horno bendiciendo al Señor.
      Domingo de Ramos: Con los ángeles y los niños cantemos al triunfador de la muerte: "Hosanna en el cielo".
      Domingo VI de Pascua: Bendito eres en la bóveda del cielo: a ti, Señor, alabanza por los siglos. Aleluya.

Cantico Dn 3, 52-57
QUE LA CREACIÓN ENTERA ALABE AL SEÑOR
¡Bendito el Creador por siempre! (Rm 1, 25).

Salmista:

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:

Todos:

A ti gloria y alabanza por los siglos

Salmista:

Bendito tu nombre, santo y glorioso:

Todos:

A él gloria y alabanza por los siglos

Salmista:

Bendito eres en el templo de tu santa gloria:

Todos:

A ti gloria y alabanza por los siglos

Salmista:

Bendito eres sobre el trono de tu reino:

Todos:

A ti gloria y alabanza por los siglos

Salmista:

Bendito eres tú, sentado sobre querubines
sondeas los abismos:

Todos:

A ti gloria y alabanza por los siglos

Salmista:

Bendito eres en la bóveda del cielo:

Todos:

A ti honor y alabanza por los siglos

Salmista:

Criaturas toda del Señor, bendecid al Señor,

Todos:

Ensalzadlo con himnos por los siglos

Salmista:

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se puede repetir o no la Antífona
Breve pausa

Antífona 3

Todos:

Alabad al Señor por su inmensa grandeza. Aleluya.

      Domingo II de Adviento: Mirad: el Señor vendrá con poder para iluminar los ojos de sus siervos. Aleluya.
      Domingo II después de Navidad: El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande.
      Domingo II de Cuaresma: Alabad al Señor en su fuerte firmamento.
      Domingo de Ramos: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto.
      Domingo VI de Pascua: Rendid homenaje a Dios, que está sentado en el trono, diciendo: "Amén. Aleluya".

Salmo 150
ALABAD AL SEÑOR
Salmodiad con el espíritu, salmodiad con toda vuestra mente, es decir, glorificad a Dios con el cuerpo y con el alma (Hesiquio).

Recitado a dos coros

Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.

Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,

Alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas.

Alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.

Todo ser que alienta, alaba al Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Se puede repetir o no la Antífona 3
Breve pausa

LECTURA BREVE Ap 7, 10.12

El lector proclama la lectura desde el lugar donde habitualmente se proclama la Palabra en la Misa

Lector

Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos.

Se hace una breve pausa para reflexionar

RESPONSORIO BREVE

Salmista:

Te damos gracias, oh Dios, invocando tu nombre.

Todos:

Te damos gracias, oh Dios, invocando tu nombre.

Salmista:

Contando tus maravillas.

Todos:

Invocando su nombre.

Salmista:

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Todos:

Te damos gracias, oh Dios, invocando tu nombre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Antífona
Es conveniente recitar la Antífona propia del día que puede buscarse en la Liturgia de las Horas; si eso no es posible, se dice lo siguiente:

Todos:

Yo soy el Pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este Pan vivirá para siempre.

BENEDICTUS    Lc I, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

De pie
Recitado a dos coros o conjuntamente por todos.
Durante el Benedictus, si preside un presbítero o diácono, este inciensa el Sacramento, el altar y la asamblea.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. (todos):

Yo soy el Pan vivo que ha bajado del cielo, el que coma de este Pan vivirá para siempre.

Breve pausa

PRECES

Presidente:

Demos gracias a nuestro Salvador, que ha venido al mundo para ser "Dios-con-nosotros", y digámosle confiadamente: Cristo, Rey de la gloria, sé nuestra luz y nuestro gozo.

Todos:

Cristo, Rey de la gloria, sé nuestra luz y nuestro gozo.

Esta respuesta puede repetirse después de cada una de las peticiones, o bien usar como respuesta la segunda parte de la petición.

Señor Jesús, Sol que nace de lo alto y primicia de la resurrección futura,
- haz que, siguiéndote a ti, no vivamos nunca en sombra de muerte, sino que tengamos siempre la luz de la vida.

Que sepamos descubrir, Señor, cómo todas las criaturas están llenas de tus perfecciones,
- para que así, en todas ellas, sepamos contemplarte a ti.

No permitas, Señor, que hoy nos dejemos vencer por el mal,
- antes danos tu fuerza para que venzamos al mal a fuerza de bien.

Tú que, al ser bautizado en el Jordán, fuiste ungido con el Espíritu Santo,
- asístenos, durante este día, para que actuemos movidos por este mismo Espíritu de santidad.

Presidente:

Por Jesús nos llamamos y somos hijos de Dios; por ello, nos atrevemos a decir:

Todos:

Padre nuestro.

El Presidente dice a continuación la Oración propia del día o, si no es posible, la siguiente:

Oración

Concédenos, Señor y Dios nuestro, a los que creemos y proclamamos que Jesucristo nació por nosotros de la Virgen María, murió también por nosotros en la cruz y está presente en el Sacramento, beber de esta divina fuente el don de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

Si ha presidido la celebración el Obispo, un presbítero o diácono, da la bendición y reserva en la forma acostumbrada. Si dirige un laico, hombre o mujer, terminada la oración dice:

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

Hecha genuflexión simple, retira e viril y lo encierra en el sagrario. Entre tanto se canta alguna aclamación eucarística como

Adoremus in aeternum
Sanctissimum Sacramentum.

Se termina con un canto o antífona