Vigilia del Corpus
del Manual A.N.E.


SANTA MISA

Después de recitado el Cántico de las I Vísperas comienza la Santa Misa con el canto del Gloria.
La Santa Misa corresponde a la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Terminada la Liturgía de la Palabra se procederá a la imposición de distintivos a los nuevos adoradores Activos, Veteranos y Veteranos Constantes.
IMPOSICION DEL DISTINTIVO a los nuevos adoradores (Pág. 593 y 594):

Un Adorador/a nuevo/a, en nombre de los que se les va a imponer el distintivo, leerá pausadamente desde el ambón el Acto de Consagración.

ACTO DE CONSAGRACIÓN

(Pág. 593):

Lector:

Señor: Nos presentamos ante ti los que queremos ser adoradores/as nocturnos/as.
Un día más o menos lejano, tú nos saliste al encuentro.
Nos sacaste de las tinieblas en que estábamos sumergidos y nos bañaste con la luz de tu bautismo.
Cuando el peligro empezó a rodearnos en nuestra vida personal, quisiste ungirnos con tu crisma para hacernos miembros fuertes de tu Cuerpo místico.
Sobre todo tú, hecho pan para alimento de los hombres, comenzaste a transformarnos en ti mismo con tu rica vida eucarística.
Hoy, tú nos llamas a cada uno por nuestro nombre. Y nos llamas a ser adoradores/as nocturnos/as.
Nuestra respuesta a tu llamada es solamente una: Prometemos vivir fielmente como adoradores/as.
Nuestros méritos son: Nuestra pequeñez, nuestra debilidad, nuestra cobardía; pero por encima de todo, tú sabes que te amamos y que queremos estar contigo en la soledad y en el silencio de tus noches de Eucaristía. María, Madre de Dios, Madre de la Iglesia, y Madre nuestra, ayúdanos siempre a cumplir nuestro compromiso.

Todos: Amén.

Celebrante:

Oremos: Os incorporamos a la Adoración Nocturna Española haciéndoos participantes de todas las gracias y bienes espirituales de esta Sección. En el nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo.

BENDICIÓN E IMPOSICIÓN DE DISTINTIVOS (Pág. 594):

Se coloca una mesa en el centro del presbiterio con los distintivos a imponer en una bandeja.
El o la Presidente de la Sección enciende un cirio en la lámpara del Sagrario o en el Cirio Pascual y se coloca junto al celebrante.

Celebrante:

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Todos:

Que hizo el cielo y la tierra.

Celebrante:

Señor, escucha nuestra oración.

Todos:

Y llegue a ti nuestro clamor.

Celebrante:

El Señor esté con vosotros.

Todos:

Y con tu espíritu.

Celebrante:

Oremos: Oh Dios de quien proceden todos los bienes: te suplicamos que te dignes bendecir y santificar estos distintivos de la Adoración Nocturna. Que aquellos a quienes les sean impuestos fructifiquen en la santidad para gloria y alabanza tuya. Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos:

Amén.

Celebrante:

Recibid el signo de la Adoración Nocturna para que os sirva de escudo en las luchas de la vida, os recuerde la necesidad de buscar constantemente la gracia del Señor y os haga alabar y bendecir al Santísimo Sacramento.
Y recibid también la vela encendida, para que seáis luz del mundo y conservéis en él íntegra la fe, fortalecida la esperanza y aumentada la caridad.
En el nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo.

Todos:

Amén.

El Secretario/a del Consejo de la Sección llama uno a uno a los nuevos Adoradores/as, a lo que responden: "VIVA JESUS" y suben al Presbiterio para recibir de manos del Celebrante el Distintivo. Al subir al Presbiterio, el Vicesecretario les entrega una vela que encienden del cirio del Presidente y se colocan en semicírculo en el Presbiterio, mirando al Altar.
Colocados todos, el Celebrante les entrega el distintivo.
Terminada la entrega a todos, apagan las velas y las devuelven al Vicesecretario.
Los nuevos adoradores pasan ante la Bandera, en la peana, al lado del Evangelio, la besan y se retiran a sus puestos.

IMPOSICIÓN DEL DISTINTIVO a los veteranos (Pág. 513):

El Presidente de la Sección, desde el Presbiterio y dirigiéndose al Altar, dice:

Junto con el pan y el vino, que muy pronto, Señor, se convertirán en tu Cuerpo y tu Sangre, te ofrecemos la constancia de estos Adoradores Nocturnos que por tu gracia se han hecho acreedores al título de Veterano o de Veterano Constante.
Estamos seguro, Señor, de que no les va a faltar tu recompensa misericordiosa.
No necesitan para ello presentarse ante Ti con el distintivo que ahora les imponemos; pero lo van a llevar en la solapa como expresión de su agradecimiento por el honor que les has dispensando al admitirlos tantas noches en tu compañía; lo llevarán como estímulo a su perseverancia en la Adoración Nocturna mientras puedan, y como indicador de su compromiso de fidelidad hacia Ti.

A continuación, el Secretario/a del Consejo de la Sección los irá llamado por su nombre y apellidos; a lo que responden: "VIVA JESUS" y suben al Presbiterio. Se acercarán al Celebrante, en semicírculo, mirando al Altar, el cual, una vez colocados, les preguntará:

Celebrante:

Un Adorador Veterano debe ser «luz sobre el candelero», «sal de la tierra» y «testigo de Jesucristo hasta los extremos de la tierra»; debe traer más almas al seguimiento, al amor y a la compañía de Jesús Sacramentado.
¿Prometéis cumplir todas las obligaciones propias de la condición de Veterano y de Veterano Constante, con mayor estudio que os haga «estar siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os lo pidiere», con mayor santidad como nos exige el Vaticano II según mandato de Cristo, y con mayor acción apostólica para ayudar a creer a los que no creen y amar a Cristo a los que no le aman, y hacer aumentar el número de los Adoradores en España y en el Mundo?

Veteranos:

Lo prometemos.

Celebrante:

Pues yo os bendigo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

El Presidente entrega a cada uno el distintivo correspondiente. Mientras tanto los asistentes cantan:

Una espiga dorada por el sol,
el racimo que corta el viñador,
se convierten ahora en pan y vino de amor,
en el cuerpo y la sangre del Señor.

Compartimos la misma comunión.
Somos trigos del mismo sembrador,
un molino, la vida, nos tritura con dolor.
Dios se hace Eucaristía en el amor.

Terminada la distribución, una vez todos en sus puestos, todos los adoradores/as presentes recitan en voz alta el Compromiso de Fidelidad (Pág. 514) (Estatutos, art. 15).

COMPROMISO DE FIDELIDAD (Pág. 514):

(Todos. De pie)

Soberano Dios y Señor:
Confiados en tu misericordia, prometemos defender el dogma de la sagrada Eucaristía y las prerrogativas de la Virgen María, Madre de Dios, tal como nos enseña el Magisterio de la Iglesia Católica.
Prometemos, además, leal acatamiento y obediencia a cuanto enseñen y manden, en el ejercicio de su santa misión apostólica, nuestro Padre el Papa, o nuestros Obispos en comunión con la Santa Sede.
Creemos, Señor, robustece nuestra fe.
Sálvanos, Señor, para que no perezcamos.

Prosigue la Santa Misa

ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante:

Cristo nos invita a todos a su cena, en la cual entrega su cuerpo y su sangre para la vida del mundo. Digámosle: Cristo, pan celestial, danos la vida eterna.

Todos:

Cristo, pan celestial, danos la vida eterna.

Esta respuesta puede repetirse después de cada una de las peticiones, o bien usar como respuesta la segunda parte de la petición.

Salmista:

Cristo, Hijo de Dios vivo, que mandaste celebrar la cena eucarística en memoria tuya,
- enriquece a tu Iglesia con la constante celebración de tus misterios.

Salmista:

Cristo, sacerdote único del Altísimo, que encomendaste a los sacerdotes ofrecer tu sacramento,
- haz que su vida sea fiel reflejo de lo que celebran sacramentalmente.

Salmista:

Cristo, maná del cielo, que haces que formemos un solo cuerpo todos los que comemos del mismo pan,
- refuerza la paz y la armonía de todos los que creemos en ti.

Salmista:

Cristo, médico celestial, que por medio de tu pan nos das un remedio de inmortalidad y una prenda de resurrección,
- devuelve la salud a los enfermos y la esperanza viva a los pecadores.

Salmista:

Cristo, pastor y pasto de nuestras almas, que convo-cas a tu presencia, en las horas de la noche, a nuevos adoradores, haz que permanezcan siempre fieles a su promesa y a nosotros danos perseverancia para cumplirla.
- Cristo, pan celestial, danos la vida eterna.

Salmista:

Cristo, rey venidero, que mandaste celebrar tus misterios para proclamar tu muerte hasta que vuelvas, - haz que participen de tu resurrección todos los que han muerto en ti.

Celebrante:

Señor, atiende lo que tu pueblo con fe te implora y aliméntanos con tu Palabra y tu eucaristía. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

OFERTORIO: (pan y vino)

Monitor:

Junto al pan y al vino nos ofrecemos nosotros, Señor, adoradores y adoradoras tuyos, una vez renovado el compromiso de fidelidad, para que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo seamos dignos de servirte.

Después de la Comunión, el ministro expone el Santísimo. Expuesto el Santísimo, se recita el Cántico Evangélico (Magníficat) por toda la asamblea, mientras, el ministro lo inciensa junto con el altar.

EXPOSICIÓN DE SU DIVINA MAJESTAD

CÁNTICO EVANGÉLICO (CÁNTICO DE MARÍA) (Pág. 9)

Celebrante:

¡Qué bueno es, Señor, tu espíritu! Para demostrar a tus hijos tu ternura, les has dado un pan delicioso bajado del cielo, que colma de bienes a los hambrientos, y deja vacíos a los ricos hastiados.

MAGNÍFICAT (LC 1,46-55): ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

(De pie. Todos. + Se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu…

Todos:

¡Qué bueno es, Señor, tu espíritu! Para demostrar a tus hijos tu ternura, les has dado un pan delicioso bajado del cielo, que colma de bienes a los hambrientos, y deja vacíos a los ricos hastiados.

La Santa Misa termina con la oración de Poscomunión, omitiéndose el rito de despedida.

Celebrante:

Bendigamos al Señor.

Todos:

Demos gracias a Dios.

Terminada la Santa Misa, con el Santísimo expuesto, y tras un breve tiempo de oración en silencio, se reza la oración de Presentación de Adoradores.